Una ruta por los rincones mediterráneos más apetecibles de nuestro país

España es uno de los países más visitados del mundo y es que cada año encandilamos a más gente por nuestra cultura, gastronomía, historia, patrimonio, folclore… Sin ir más lejos,el año pasado, nuestro país superó la cifra de 82 millones de visitantes, de tal forma que nos situamos segundos, solo detrás de Francia, en el ránking mundial desbancando a la todopoderosa Estados Unidos, quien, hasta este pasado año, frecuentaba el segundo puesto de forma asidua. Esto supone además que el volumen de ingresos derivado del turismo llegue a cifras superiores a los 90.000 millones de euros, de ahí, que año tras año, invirtamos más dinero público en acomodar a los que nos visitan.

Una gran parte de los turistas que escogen nuestro país para disfrutar de sus días de ocio y tiempo libre, optan por la costa mediterránea y aunque son muchos los ingleses y alemanes que se deciden por las islas Baleares, otros muchos, prefieren esta costa, pero en su formato peninsular.

La comunidad valenciana es una de las más concurridas en este aspecto y es que a lo largo de sus poblaciones se hospedan una gran mayoría de los turistas que llegan a nuestras fronteras y lo hacen por el clima, temperatura del agua y por la tranquilidad que les ofrecen las poblaciones para que puedan disfrutar de su merecido descanso. En la zona norte de esta comunidad nos encontramos la Costa del Azahar, en Castellón, una zona constituida por más de 120 kilómetros de playas y calas y que debe su nombre al azahar, la flor del naranjo, el cual es el cultivo por excelencia de esta provincia. De norte a sur, comienza en Vinaroz y termina en Almenara, sin embargo, sus capitales por excelencia son las ciudades de Benicasim y Peñíscola, puesto que estas dos localidades asumen la gran mayoría de turistas, siendo los mayores focos de atracción, temporada tras temporada.

Peñíscola en concreto cuenta con dos playas, la sur, en la que habitualmente se bañan los residentes de la población y que da al puerto, y la norte, con más de cinco kilómetros de extensión y que es la más frecuentada por turistas, dado que es en esta zona donde se asientan la gran mayoría de complejos hoteleros del lugar. Esta ciudad que de unos años para esta parte ha crecido exponencialmente, cuenta también con unas atalayas en las que se encuentran algunas de las urbanizaciones más caras de la zona. Sin embargo, la importancia real reside en la ciudad vieja, dentro de los muros del castillo del Papa Luna, una fortaleza imponente que guarda, además del consistorio, el faro más antiguo de España, tras la Torre de Hércules de A Coruña. Un lugar con una gran tradición histórica, patrimonial y cultural que merece ser visitada, al menos una vez en la vida.

Si nos dirigimos hacia el sur de la comunidad valenciana, pasamos por poblaciones de gran interés como Alcalá de Xivert, Torreblanca, Alcossebre, Vila Real, Castellón de la Plana, Burriana, La Vall d’uixó… Además de la propia capital de la comunidad, Valencia, una ciudad con una increíble historia en la que podemos perdernos durante un par de días para recorrer cada uno de sus callejones y mezclarnos entre sus gentes.

Continuando la ruta hacia el sur, llegamos a la Costa Blanca, un enclave que tiene en esta marca su nombre turístico y que nos emplaza a la costa del mar Mediterráneo que baña la provincia de Alicante, ubicada en el sureste de España. Esta nomenclatura abarca las zonas que se encuentran desde el municipio de Denia en el norte, hasta el de Pilar de la Horadada, al sur. La forman un total de 244 kilómetros de playas, calas y acantilados en los que podemos dar rienda suelta a nuestro ocio y tiempo libre.

Denia, Calpe y Jávea, tres de las puntas de lanza de la Costa Blanca

No hemos podido ser más explícitos en el título y es que, aunque la Costa Blanca la conforman más de quince localidades, estas tres, Denia, Calpe y Jávea son las más conocidas junto con Benidorm y Torrevieja. Unos enclaves en los que cada vez más gente acude a Property Consulting Spain para que les ayude a fijar su segunda residencia, la de verano, puesto que la tranquilidad, junto con la calidad de sus playas, hacen de estos lugares, los más propicios para relajarse en época estival, de ahí que cada vez sea más gente la que invierta en la Costa Blanca.