Teletrabajo: la nueva realidad surgida tras el COVID-19

Teletrabajo: la nueva realidad surgida tras el COVID-19

Hemos vivido unos meses que han sido una locura desde cualquier punto de vista que tratemos de analizar. La llegada del COVID-19, por inesperada y radical, nos ha cogido tan desprevenidos que nos hemos visto obligados a enfrentarnos a una nueva realidad que ha cambiado todo lo que conocíamos hasta ahora. Los sanitarios se han enfrentado a esa nueva realidad y son los que más se han expuesto a ella, por supuesto, pero todos y todas, cada uno en nuestra medida, nos hemos tenido que adaptar a algo nuevo. Y esa no ha sido precisamente una tarea fácil.

Uno de los cambios más importantes ha tenido que ver con la manera en la que trabajamos habitualmente. Son muchas las personas que, como consecuencia del desarrollo de la pandemia, han tenido que ponerse a trabajar desde sus viviendas para mantener esa distancia social que ha sido una de las grandes medidas para frenar la expansión del virus. Y ese cambio en la manera de trabajar parece que va a tener que llegar a todas las personas que tengan la posibilidad de trabajar desde casa, porque no sabemos cuándo vamos a ser capaces de eliminar al coronavirus de nuestras vidas.

Hemos querido rescatar un gráfico del portal web Statista en el que se indica el porcentaje de trabajadores y trabajadoras que hacen su función laboral desde casa. Como podréis ver, en España tenemos un porcentaje del 4’8%. ¿Es este un buen porcentaje? Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor. Hay países, como Finlandia o como Holanda, que llegan hasta el 14’1%. De los de nuestro entorno más cercano, Francia tiene un 7% y Portugal un 6’5%, por lo que no, los datos de España no son precisamente los mejores, aunque sí que es cierto que los hay por debajo de nosotros (mirad, si no, a Italia).

La llegada de la pandemia obligó a que un buen puñado de empresas tuvieran que mandar a sus empleados y empleadas a casa para poder seguir trabajando con la máxima normalidad que fuera posible. Una noticia publicada en la web del diario El País indicaba que la incidencia del teletrabajo en España pasó del 5% al 34% a causa de la pandemia, algo que todavía se mantiene a día de hoy puesto que son muchísimas las personas que han continuado trabajando desde su casa y que, de cara a los próximos meses, lo seguirán haciendo.

El COVID-19 ha cambiado nuestra manera de actuar y nos atreveríamos a decir que para siempre. Las empresas se han dado cuenta de la necesidad que tienen de virtualizar sus puestos de trabajo para intentar que cualquier imprevisto pueda impedir la realización habitual de su actividad. Y es precisamente por eso por lo que, ahora más que nunca, son muchas las entidades que pretenden instaurar el teletrabajo para sus plantillas.

Una realidad que ha venido para quedarse

No cabe la menor duda de que la apuesta por el teletrabajo va a significar algo que va a ir mucho más allá de los meses de dure la pandemia. Todo lo que tiene que ver con el teletrabajo va en favor de la empresa puesto que quizá, con este asunto, pueda ahorrarse el elevado coste de, por ejemplo, el alquiler de una oficina. La flexibilidad horaria y la mejor conciliación de la vida laboral y la profesional es algo que también va en favor de toda la plantilla.

No cabe la menor duda de que ya son muchas las empresas que se han planteado continuar con el teletrabajo después de que hayamos conseguido vencer al virus. Seguro que, a vuestro alrededor, tenéis a algún familiar o amigo que se va a encontrar en esta situación más pronto que tarde o que ya está inmerso en ella. Es uno de los cambios más profundos e importantes que tiene la nueva sociedad en la que nos movemos y que, a partir de ahora, va a caracterizar a nuestro mundo. Adaptarse a ella, para muchas empresas, es una obligación de las más importantes.

No cabe la menor duda de que, quien se quede atrás a este respecto, sufrirá las consecuencias más pronto que tarde. El teletrabajo ha venido para quedarse y lo mejor que os podemos decir es que, si regentáis una empresa, empecéis a valorar en una posibilidad como lo es esta de cara al futuro. El ahorro de los costes fijos, que es siempre un quebradero de cabeza para muchos emprendedores, podrá convertirse en una realidad que nos permita continuar con nuestra actividad con la máxima de las garantías y con una mayor posibilidad de crecimiento.