San Salvador

San Salvador

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¿Cómo empezar a hablar de un viaje que ha sido todo un descubrimiento? Realmente, cuando elegí ir a visitar Salvador de Bahía, no sabía lo que iba a ver y ahora estoy enamorada de ese país. Para empezar hay algo que necesito comentar antes de nada. Uno de sus más artesanales trabajos es el manejo del mimbre. El hotel en el que estuve tenía verdaderas esculturas como mobiliario, todo hecho en mimbre, cualquier mueble de exterior era de este material y me encantó. Aquí en España es complicado encontrar algo parecido pero la empresa Expormin también tiene diseños que son una maravilla y ya he decidido encargar un par de ellos para mi terraza.

Pero imaginad el entorno, natural, con esos muebles de mimbre que no rompen la continuidad del paraje en ningún momento. Increíble. Una auténtica maravilla. En Turismo Digital hablan de El Salvador como una Tierra de joyas, y no es para menos.

Visité el lago de Llopango, un lago de origen volcánico con más de 72km cuadrados de superficie y 230 metros de profundidad. Precioso. Luego descubrí que “La Joya” no es nada menos que un volcán de San Salvador que se encuentra a tan sólo 11 kilómetros de la capital del país y que está rodeado por un precioso paisaje natural digno de ser contemplado. El parque nacional El Boqueron es un área protegida que se encuentra en la parte superior del volcán a 1800 metros de altura sobre el nivel del mar cuya atracción principal es un cráter de 5 kilómetros de diámetro y 588 metros de profundidad.

También visité el lago de Coatepeque que, como el anterior, también es de origen volcánico . Este lago es muy original porque cuenta con una pequeña isla llamada la Isla del Cerro o Teopán y, por supuesto, vi  Tazumal una zona arqueológica ubicada en el corazón de Chalchuapa. Resulta que este yacimiento comprende una serie de estructuras que fueron el escenario de un importante asentamiento maya que existió alrededor de los años 100 – 1200 DC. Todo un lugar histórico.

La Catedral metropolitana también es un logar que visitar porque es la iglesia principal de la arquidiócesis católica en San Salvador y sede del arzobispo. Muy bonita la verdad aunque no tan antigua como las que tenemos aquí pues esta data del siglo XIX.

Y así podría estar horas, escribiendo todo lo que vi y todo lo que aprendí en ese país sudamericano. Sus gentes son amables y hogareñas, muy cariñosas, y a no ser que te metas en algunas zonas un poco más conflictivas es complicado sufrir algún tipo de robo y demás ataques que suelen llenar los periódicos cuando los turistas se ven involucrados en algo así.

Sinceramente recomiendo este viaje. Eso sí, programarlo con tiempo porque hay demasiado que ver y suele haber menos tiempo del que disfrutarlo.

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