¿Sabemos lo que comemos?

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Últimamente, no sé si por moda o porque por fin los consejos de mi madre han surtido efecto, estoy cuidándome mucho más, tanto por fuera como por dentro. Hago deporte, me alimento bien de forma sana y equilibrada e incluso utilizo mis escapadas y vacaciones para ir a lugares donde puedo disfrutar de algunos pequeños lujos para mi cuerpo y mente como el balneario de Caldea en Andorra, al que fui el pasado fin de semana. Una auténtica pasada.

El caso es que tanto bienestar y tanto cuidar lo que como me ha hecho averiguar ciertas cosas que para mí tienen gran interés y que pocos de nosotros conocemos realmente. Por ejemplo, con respecto a las frutas y verduras hay una tendencia a buscar la ecología que últimamente está causando estragos en las grandes superficies porque tendemos a comprar en pequeñas tiendas donde nos aseguran que la fruta y la verdura que ellos venden no ha pasado por procesos de desinfección química ni cosas parecidas. Y todo eso está muy bien, pero lo que no sabemos es que la mayor parte de los productos del campo que compramos provienen del mismo sitio, compremos donde compremos.

He descubierto que hay un directorio de empresas productoras agrícolas, tanto nacional como internacional, al que puede acceder todo el mundo que cuente con Internet en el que podemos ver e informarnos acerca de productores, exportadores e importadores agrícolas en España, se llama Spainfreshexporters y es una web que todos deberíamos tener en marcadores porque ahí sí que podemos averiguar de dónde proviene la fruta que comemos realmente, sin trampa ni cartón.

Y es que, a día de hoy, vemos noticias en los medios de comunicación sobre la fruta que nos dan mucho en qué pensar. La fruta extremeña pone sus miras exportadoras este año en China, que tú lees eso y piensas “mira que bien. Cada vez llegamos más lejos con nuestros productos en España” lo que no sabes es que, mientras que nuestros productos se mandan lejos, aquí entra fruta de peor calidad que es la que llega hasta nuestros supermercados, cosa que no entenderé en la vida.

En Latinoamérica, un 30% de las frutas y verduras se pierden entre la fase de siembra, cosecha y procesamiento, lo cual es ridículo, y eso pasa por culpa de las distribuidoras y demás empresas cuya mera es ganar dinero y les importa muy poco si pierden producto siempre y cuando no pierdan dinero.

Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) al año se pierden 3,7 billones de manzanas. Sólo de manzanas. Imaginad la cantidad exorbitada de frutas en general que se deben de ir por el retrete cada año. Y mientras, la población muriéndose de hambre. Es ridículo, irrisorio y denigrante al tiempo que espeluznante comprobar cómo se permite todo eso y nadie mueve un dedo por cambiarlo.

No he estado nunca en Latinoamérica en mis aventuras por el mundo pero es un lugar que me gustaría conocer. Muchas veces me he echado atrás por prejuicios sobre la seguridad y el miedo que nos meten en el cuerpo a través de los medios de comunicación pero todos los países latinoamericanos deben de ser muy interesantes así que no descarto la posibilidad de que mi próximo destino esté relativamente cerca del amazonas.

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