El kitesurf es de esos deportes que llaman la atención con solo verlos. Una tabla deslizándose sobre el agua, una cometa enorme tirando con fuerza y una persona volando con el viento. Parece difícil, pero también muy divertido. Y claro, cuando alguien lo ve, muchas veces piensa: “¡Yo quiero hacer eso!”.
Pero en cuanto se empieza a investigar, surge la gran duda: ¿Se puede aprender por cuenta propia o es mejor apuntarse a una escuela para que te enseñen y no meter la pata?
¿Qué es el kitesurf?
El kitesurf, también llamado kiteboarding, es un deporte acuático. Se hace con una cometa (kite) que va atada a un arnés y una tabla parecida a la de wakeboard. La persona va sobre la tabla y se deja arrastrar por la cometa, aprovechando la fuerza del viento.
Se puede hacer en el mar, en lagos o incluso en lagunas grandes. Es rápido, emocionante y también muy libre. No depende de olas como el surf, solo hace falta viento. Por eso, muchas personas lo eligen como su deporte favorito de verano.
¿Qué equipamiento se necesita?
Aunque parece poca cosa, el kitesurf necesita varios elementos importantes para poder practicarse bien y sin peligro:
- Cometa (kite): Hay varios tamaños. Cuanto más viento, más pequeña tiene que ser. Cuanto menos viento, más grande.
- Barra de control: Es donde se agarra el kitesurfista para mover la cometa. Tiene cuerdas que van unidas al kite.
- Arnés: Se ata a la cintura o la cadera y se engancha a la barra. Así no hace falta usar solo la fuerza de los brazos.
- Tabla: Es parecida a la de wakeboard. Puede tener correas o botas. Algunas personas prefieren tablas direccionales, como las de surf.
- Chaleco salvavidas y casco: No es obligatorio siempre, pero muy recomendable, sobre todo si se está empezando.
- Traje de neopreno: Depende del lugar y de la temperatura del agua. En verano, a veces con un bañador basta.
¿Dónde se puede practicar kitesurf?
Hay muchas zonas buenas para kitesurf, sobre todo en sitios con viento constante. En España, por ejemplo, hay lugares muy conocidos:
- Tarifa (Cádiz): Es la capital del viento. Hay muchísimas escuelas y está casi siempre lleno de cometas.
- Delta del Ebro (Tarragona): Ideal para principiantes. Aguas planas y poco profundas.
- Sant Pere Pescador (Girona): Buen viento y naturaleza.
- Los Caños de Meca, Valdevaqueros y Bolonia: También en Cádiz, muy buenos spots.
- Castelldefels (Barcelona): Cerca de la ciudad y con buenas condiciones.
En el extranjero también hay zonas muy famosas: Cumbuco (Brasil), Cabarete (República Dominicana), Le Morne (Isla Mauricio), Dakhla (Marruecos), entre muchas otras.
¿Por qué aprender en una escuela?
Capitán Kite Tarifa, escuela de kitesurf en Tarifa, dice que “el 90 % de los accidentes que vemos en la playa los tienen personas que han intentado aprender por su cuenta sin saber cómo funciona bien el equipo”.
Y además, añade varios elementos a tener en cuenta:
- Seguridad: Aprender en una escuela reduce mucho el riesgo de accidentes. El kitesurf puede ser peligroso si no se sabe lo que se hace. En una clase te enseñan a controlar el equipo y qué hacer si hay un problema.
- Aprendizaje más rápido: Un instructor ve los errores y los corrige en el momento. Eso hace que se avance mucho más rápido que practicando solo.
- Material incluido: No hace falta comprar nada al principio. Las escuelas tienen cometas, tablas, arneses y todo el equipo, adaptado al nivel del alumno.
- Seguro: Casi todas las escuelas ofrecen seguro durante las clases. Si pasa algo, está cubierto.
- Más confianza: Estar acompañado de alguien que sabe da tranquilidad. Uno se lanza con menos miedo.
¿Por qué aprender por cuenta propia?
También hay quien decide probar por su cuenta. No es lo más seguro, pero hay motivos por los que algunas personas lo hacen:
- Ahorro de dinero: Las clases cuestan. Si se aprende solo, se ahorra, pero hay que comprar el equipo, así que no siempre es tan barato como parece.
- Flexibilidad total: Sin horarios, sin esperar turno. Se puede ir cuando se quiera y practicar a tu ritmo.
- Algunas personas ya tienen experiencia con cometas: Si alguien ya ha hecho kite en tierra, como powerkite o snowkite, puede tener una base.
- Hay muchos tutoriales: En internet hay vídeos y guías que explican paso a paso cómo empezar. No es lo mismo que tener a alguien al lado, pero puede ayudar.
Aun así, hay que ser muy prudente si se elige esta opción. Mejor no practicar nunca solo ni en zonas con mucha gente.
Consejos para decidirse
¿Escuela o autodidacta? Depende de varios factores:
- ¿Se tiene experiencia previa con cometas?
- ¿Hay dinero para pagar una escuela?
- ¿Se conoce una zona tranquila y segura para practicar?
- ¿Se tiene a alguien que pueda enseñar o ayudar?
- ¿Se está dispuesto a ir más despacio por aprender solo?
Si la respuesta a varias de estas preguntas es “no”, lo mejor es apuntarse a una escuela, al menos al principio.
¿Es peligroso el kitesurf?
Puede serlo, como casi todo deporte extremo. Pero si se toman precauciones, es bastante seguro. Lo que más peligro tiene es:
- Perder el control de la cometa y que te arrastre.
- Hacer kite en zonas con obstáculos, rocas o muchas personas.
- No conocer las reglas básicas de seguridad.
- Usar material en mal estado o mal montado.
- Cambios repentinos de viento.
Con un curso básico y sentido común, se evitan la mayoría de los riesgos. Además, hoy en día todo el equipo tiene sistemas de seguridad que permiten soltar la cometa si hay un problema.
Otras preguntas que se hace mucha gente
- ¿Hace falta estar muy fuerte?: El arnés aguanta la fuerza de la cometa. Se necesita algo de forma física, claro, pero no es un deporte de músculos. Personas de todo tipo lo practican.
- ¿Cuánto se tarda en aprender?: En general, con 6 a 10 horas de clase ya se puede empezar a navegar un poco. Eso sí, cada persona va a su ritmo. Algunos tardan más, otros menos.
- ¿Se puede hacer a cualquier edad?: Sí. Hay niños desde los 10 años que lo practican (con cometas más pequeñas), y personas de más de 60 que también. Mientras se esté sano, no hay problema.
- ¿Se necesita licencia?: En muchos sitios no hace falta ninguna licencia. Pero hay playas que sí piden un seguro o un nivel mínimo. Algunas zonas están reservadas solo para escuelas o riders avanzados.
- ¿Qué pasa si hay demasiado viento?: Si hay más viento del que se puede controlar, es mejor no salir. No es cuestión de ser valiente. El exceso de viento puede causar accidentes graves.
- ¿Y si hay poco viento?: Entonces no se puede volar la cometa. Hay que esperar a que el viento suba o usar una cometa muy grande (si se sabe manejarla).
- ¿Qué pasa si se cae la cometa al agua?: Se llama “relaunch”. Con la técnica correcta, se puede volver a levantar la cometa desde el agua. También se enseña en las escuelas.
¿Qué es lo más difícil?
Lo que más cuesta al principio es:
- Controlar la cometa sin mirar arriba todo el rato.
- Mantener el equilibrio al subir a la tabla.
- No tensar demasiado la barra (eso descontrola la cometa).
- Relajarse y confiar en el viento.
Pero todo se aprende. Es cuestión de práctica.
¿Y lo más bonito?
La sensación de deslizarse con el viento es única. Se mezcla el mar, el aire, la velocidad y el silencio. Además, permite conocer sitios nuevos, viajar, hacer amigos y estar en contacto con la naturaleza.
Muchas personas dicen que el kitesurf les ha cambiado la vida. Es un deporte que conecta cuerpo y mente, libera tensiones y despierta una alegría profunda. Cada sesión es una aventura que deja huella.
¿Y si solo quiero probar?
Entonces lo ideal es hacer una clase de iniciación. En dos o tres horas se aprende a controlar la cometa en tierra. Si gusta, se puede seguir. Si no, no se ha perdido mucho.
Algunas escuelas también hacen “bautismos” en los que se prueba el equipo sin compromiso.
Para cerrar: ¿escuela o por tu cuenta?
La gran mayoría de los que hacen kitesurf recomiendan empezar en una escuela. No solo por seguridad, también por aprender mejor y disfrutar más. Luego ya habrá tiempo para volar solo, comprar equipo y lanzarse a la aventura.
Hacerlo por cuenta propia es posible, pero hay que ser muy prudente y tener claro que no es fácil. No es solo soltar una cometa y subirse a la tabla. Hay viento, hay cuerdas, hay mar, y hay muchas cosas que pueden ir mal si no se sabe reaccionar.
Lo mejor es quitarse el miedo con una buena clase. Entender cómo funciona todo. Y poco a poco, ir soltándose. El kitesurf no es solo para deportistas expertos. Es para quien tenga ganas de aprender, paciencia para caerse y levantarse, y muchas ganas de pasarlo bien.
Y lo más importante: siempre con respeto al mar, al viento y a los demás.


