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El colágeno y sus funciones

Hablar del colágeno y lo necesaria que esta proteína para nuestro organismo es algo muy habitual. En este post no vamos a descubrir nada nuevo al respecto, pero si vamos a recordar cuales son sus propiedades, como obtenerlo y cuales son las partes del organismo que más se benefician de él. Empresas como MedyGlobal, dedicadas a la investigación y comercialización de tratamientos de belleza, nos hablan de los muchos beneficios que puede reportar un tratamiento de colágeno en la piel.

La edad y el envejecimiento celular, hacen necesario un aporte extra de esta proteína para ralentizar estos procesos y que el organismo en general, se sienta mejor, así como la piel puede verse mucho más joven.

El colágeno es la proteína que más abunda en nuestro organismo, sin embargo, a medida que el paso de los años hace mella en el mismo, la capacidad de sintetizarlo se va viendo disminuida. Algo similar ocurre en determinadas situaciones como el sobrepeso o la excesiva actividad deportiva que, inevitablemente, contribuyen a acelerar el desgaste corporal. De ahí, la cada vez mayor tendencia a que se recomiende un aporte extra ingerido como complemento en la dieta.

Algunas de las razones más relevantes para no posponer este aporte necesario para el bienestar del organismo y el mantenimiento de sus funciones a niveles óptimos, son la dificultad de absorción a través de las comidas y, asegurar una ingesta adecuada que aporte la cantidad necesaria y tipo de colágeno más apropiado.

En lo que respecta a la dificultad para absorberlo por parte del organismo, resulta que los alimentos que lo contienen de forma natural, suelen ser descartados en la diete. La piel y espinas del pescado, el cartílago de la carne, los caldos y gelatinas, suelen ser alimentos que se consumen en cantidades mínimas.

Por otro lado, la cantidad necesaria ronda los diez gramos diarios, de los colágenos del tipo I y II, de los veinte descritos en la actualidad. El colágeno de tipo I se encuentra principalmente en los huesos, tendones, cornea, discos intervertebrales y piel. La forma en la que se agrupan las fibras en estas partes, proporciona a los órganos flexibilidad y resistencia. El colágeno de tipo II, es el principal componente de los tejidos cartilaginosos, aunque se encuentra también en discos intervertebrales y diversas etapas embrionarias.

Tomar suplementos de colágeno, supone ingerir una dosis mayor y más eficaz que la obtenida a través de los alimentos, al mismo tiempo que nos aseguramos de tomar el adecuado: tipo uno para la piel y tipo dos para las articulaciones.

Que es exactamente el colágeno y para que lo utiliza el organismo

Desde temprana edad, quien más o quien menos, ha escuchado a sus madres, hablar del colágeno y lo bien que la va a la piel. Sin entender muy bien de que iba esa historia del colágeno y las cremas, asumimos que, en algún momento de nuestra vida, tendremos que utilizar eso de lo que hablan para mantenernos jóvenes y guapas.

Si bien es algo cierto y sobre lo que nuestras madres tenían razón, no éramos capaces de entender el porqué, ni nos lo planteábamos. Unos años después, descubrimos que el colágeno no es el elixir de la eterna juventud ni un milagro que elimina las arrugas, aunque ayuda a mantenerse joven. Se trata de una proteína, cuya función principal, es la de mantener unidas las diferentes estructuras que conforman el organismo. Esta proteína, es fabricada por unas células, conocidas como fibroblastos, presente en todos los animales y el cuerpo humano. Es la molécula proteica que más abunda en los vertebrados y se estima que una de cada cuatro proteínas de las que componen el cuerpo, son de colágeno. Lo que viene a ser un siete por ciento de la masa corporal de un ser humano.

Siendo esto así, es comprensible que se trate de un elemento muy importante a la hora de mantener en buenas condiciones nuestro cuerpo y organismo.

Esta proteína, se encargan de la unión de los tejidos conectivos, es decir, músculos, tendones, ligamentos, piel, huesos, cartílagos, tejido hematológico y adiposo y órganos. Actuando como elemento de sostén que permite mantener unido todo el conjunto de un cuerpo. La función del colágeno, consiste en formar las fibras a partir de las que son creadas las estructuras del organismo, lo que hace que sea el responsable de la firmeza y elasticidad de las mismas, jugando un papel fundamental en su hidratación.

Las fibras de esta proteína, cuentan con la capacidad de mezclarse con diversos tipos de sustancias y minerales. Por ejemplo, en el caso de los huesos, la combinación del colágeno con los cristales de calcio, propicia, favorece y permite, la formación de una estructura dura y rígida. En la piel, la proteína se mezcla con la elastina y el resultado es una estructura en forma de red. Los cartílagos, combinación de elastina, otras sustancias y colágeno son el resultado del gel que absorbe los impactos que el movimiento, produce en las articulaciones. Lo mismo sucede en todas las estructuras y tejidos del cuerpo.

El paso de los años, conlleva un inevitable envejecimiento y desgaste del cuerpo, lo que hace a su vez que, la producción de colágeno, se vea reducida de forma gradual. Se estima que, a los cuarenta años, el organismo genera la mitad de colágeno que en la adolescencia. Reducción que, a su vez, repercute en la pérdida de elasticidad y flexibilidad de la piel, dolores articulares y musculares, osteoporosis, deterioro visual, deficiencias circulatorias, molestias en dientes y encías y un largo etc. Lo que viene a ser el deterioro propio e inherente a la vejez.

Cada tipo de colágeno una función

Como ya hemos mencionado, en la actualidad se reconocen más de diecinueve tipos de colágeno diferentes. Esta diferencia depende, entre otros factores, en el tejido en el que actúe y las sustancias con las que se encuentra combinado. De esta manera, no es considerado como una proteína única, sino como una familia de moléculas relacionadas estrechamente pero con diferencias entre ellas. Los principales tipos de colágeno son los que vamos a citar a continuación.

El tipo I, se encuentra, fundamentalmente en los huesos, la córnea, la dermis y los tendones. Se presenta en forma de fibras con estrías que se agrupan formando cadenas, con la misión de proporcionar elasticidad y resistencia a los tejidos.

El tipo II, esta presente en los cartílagos, en algunas estructuras de los embriones y el humor vítreo del ojo. Confiere resistencia a estos tejidos frente a las presiones intermitentes.

El tipo III, es el que se encuentra en los tejidos que componen los músculos, las venas y la piel. Ejerce como sostén de los órganos que tienen la capacidad de expandirse y contraerse.

El tipo IV, esta fundamentalmente en la piel, con una función clara de proporcionarle sostén y dotarla de la capacidad de filtrar diferentes sustancias.

El tipo V, está presente en los órganos y tejidos que se encuentran en el interior del cuerpo y está asociado, en lo que a función se refiere, con el colágeno del tipo I, proporcionando resistencia a los tejidos.

De todas estas funciones que posee el colágeno, las que más suelen tenerse en cuenta son las destinadas a la piel y los músculos. En este sentido, respecto a la función del colágeno en la piel, su principal función es la de conferir esa firmeza y elasticidad tan necesaria. Su importancia es decisiva en estos aspectos. Piel, unas o cabello, dependen en gran medida, de esta proteína.

Aunque, como ya sabemos, con la edad, la producción de colágeno disminuye, existen formas de aportar la cantidad necesaria y restaurar sus niveles. El colágeno hidrolizado, es una de las opciones más efectivas y pude encontrarse de procedencia animal o marina.

Músculos y articulaciones pueden obtener el colágeno necesario mediante un aporte extra que incluya magnesio en su composición. Esta combinación, contribuye a un correcto funcionamiento de músculos y ligamentos, gracias a que el magnesio es un mineral que interviene en el proceso de formación de las proteínas, razón por la que favorece directamente el efecto producido por el colágeno.

Otra de las combinaciones más utilizadas y que mejores resultados ofrece, es la de colágeno y ácido hialurónico, cuyos efectos positivos sobre los músculos y las articulaciones, se hace notar rápidamente. El ácido hialurónico, es otra sustancia presente de forma natural en huesos y piel, cuya función es la de ejercer como lubricante en cartílagos y ligamentos. Sus beneficios son: poseer un efecto protector ante determinadas fuerzas mecánicas; ayuda a recuperar la elasticidad, disminuye el dolor y mejora la movilidad articular; ayuda a prevenir lesiones deportivas.

De forma natural, el colágeno esta presente en numerosos alimentos, como pescados azules, gelatinas y partes que no suelen ser consumidas como la piel y las espinas o los cartílagos de la carne, por lo que es habitual, incluirlos como aporte suplementario para ayudar a su producción.

Ya sabemos un poco más sobre esta particular proteína, cuya función es la de mantener “pegado” el organismo y todos sus componentes, para mantener cada parte (órgano, hueso, tendón…) en su lugar. Esa elasticidad propia del cuerpo, es cosa del colágeno que cuando decae, nos deja oxidados.

 

 

 

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