Viajando con la casa a cuestas

Hay gustos para todo y en lo que se refiere a viajes mucho más. Lógicamente hay quien quiere tomar un avión en su ciudad de origen para llegar a la ciudad destino sin escalas y sin demasiados problemas, a mí, sin embargo, me encanta viajar de un modo en el que tenga la posibilidad de aprovechar el trayecto para visitar nuevos lugares. Si viajo en avión, cosa que intento evitar, suelo coger vuelos con escalas que no resulten muy caros para pasar un par de días en un destino a mitad de camino y conocer algo más durante el viaje, pero mi transporte preferido es la autocaravana, por eso siempre alquilo en empresas como Caravanas Cruz o Car Rent Milladoiro.

El motivo por el que prefiero no adquirir una propia es porque opino que alquilando me sale todo más rentable: no he de pasar inspecciones técnicas, ni revisiones, no he de cubrir gastos de reparaciones ni cambios de aceite o neumáticos, y tampoco tengo que alquilar o comprar una plaza de garaje para aparcarla a buen recaudo durante el resto del año. Alquilando la autocaravana que más me convenga en cada momento me aseguro de pagar sólo por lo que voy a necesitar, ni más ni menos.

He citado dos empresas en concreto porque me dan la seguridad que necesito y es que, si este tema tiene un hándicap, es que a pesar de que la ley obliga a que las autocaravanas cumplan con una serie de normativas, pasen una serie de revisiones y las empresas tengan los papeles que acreditan que esos vehículos son aptos, muchos negocios de alquiler de autocaravanas se escaquean y pasan de realizar ciertas revisiones o arreglos mediante contactos y conocidos. Por ejemplo, si hay algo en lo que siempre me fijo antes de contratar un alquiler es en si la autocaravana tiene un extintor a bordo. ¿Sabéis la facilidad con la que se puede tener un conato de incendio en el área de la cocina de una autocaravana? La primera vez que alquilé no me fijé en ese detalle y cuando lo pensé me dio tanto miedo que acabé comprando uno yo misma en Extintores Balsamar antes de iniciar el viaje.

Y es que, a pesar de que adoro los viajes en autocaravana hemos de poner siempre la seguridad por delante porque un fallo, por nimio que sea, puede costarnos la vida: desde no descansar lo suficiente para conducir, no revisar correctamente el funcionamiento de los frenos, no utilizar buenas sujeciones para fijar el equipaje que vamos a llevar, etc.

A cualquier lugar en el mundo

Sin embargo, una vez que todo eso está más que revisado, he de decir que es mi medio de transporte favorito. En mi último viaje a Escocia, entre mis amigos y yo condujimos unas 28 horas que se convirtieron en tres días de viaje, parando y durmiendo en los lugares más bonitos del recorrido. Paramos en una zona rural de Gerona la primera noche, la segunda noche paramos en un pueblecito muy cerca de París, maravilloso, y la tercera noche, visitamos los alrededores de Londres. El cuarto día llegamos a Glasgow, Escocia.

Si hubiéramos hecho este recorrido en coche el gasto de alojamiento para dormir y de comidas en establecimientos hosteleros habría sido muy superior al que gastamos en el alquiler de la autocaravana, y si hubiéramos viajado en avión nos habríamos perdido tres días de aventura por carretera visitando nuevos rincones del mundo. ¿Os dais cuenta de lo que quiero decir?

Viajar con la casa a cuestas, en modo “caracol”, aporta muchísima libertad y muchísimas posibilidades, y aunque entiendo que hay a quien puede no gustarle, sobre todo por el tema del tiempo en carretera conduciendo, también creo que muchos de los que hablan así es porque no lo han probado en condiciones.

¿Y tú? ¿Hasta dónde llegarías con una autocarava?