Una peregrinación en coche

Muchas veces se habla de escapadas, pero a veces no se sabe ni de que se quiere escapar. En mi caso necesitaba unas vacaciones urgentemente, el trabajo y una vida sentimental que era un infierno hacían que lo mejor fuera retirarse un mes de agosto alejado de todos los conocidos. Después de la separación me quedé sin coche, pero unos ahorros bien escondidos me permitieron tener el suficiente dinero como para poder alquilar un coche que me llevaría a rodear España por la costa. Me hablaron muy bien de mouronte.com, una empresa que entre otros servicios alquilaba coches. Necesitaba un vehículo diésel para hacer muchos kilómetros. Me parecieron muy amables, por lo que al vendedor le conté la verdad y me recomendaron un Renault Megane diésel que para mí era más que suficiente.

Estuve valorando incluso algo más cinéfilo como un descapotable, pero aquí en España con el sol que tenemos ir en un descapotable casi es una temeridad en verano. Por lo demás seguí todas las indicaciones de papeleo que me explicaron y salí con mi coche alquilado por 30 días.

Muchas veces dicen que conducir es bueno para pensar y puedo asegurar que así es. A pesar de ser verano, en este mes he podido recorrer paisajes inolvidables, entre el amarillo y el naranja, mezclado con el verde y el pardo de una piel de toro que sorprende y más cuando no conoces ciertas zonas.

España según vas rumbo al sur te va mostrando esas influencias de largos años de los árabes, esas casas blancas para evitar un sol que se empeña en brillar como nunca y la amabilidad de las gentes. Además de conducir también tuve oportunidad de conocer grandes ciudades, me sorprendieron Cádiz, Málaga o la bella Granada del sur.

Según iba por la provincia de Almería con Neil Young en el equipo de música me parecía que estaba viviendo una película de western crepuscular. Como no, fui al desierto donde ruedan las películas del oeste y terminé pasando una de esas noches que quedan en la memoria y no solo te dan fuerza para seguir con el viaje sino hasta con el día a día.

Acabé con un grupo de siete rockeros tocando música en medio del desierto en una noche de verano, proseguí mi viaje y disfruté con la fiesta en Benidorm donde me llevaron estos nuevos amigos a un garito espectacular que había cerca de la playa.

Una vez apuntados sus teléfonos, pasé a subir hasta Cataluña para ver a buen amigo de Barcelona y pasé una semanita allí volviendo a descubrir una ciudad que hacía 25 años que no visitaba y que, ciertamente ha cambiado mucho.

Abandonando Barcelona subí por la mágica Costa brava para luego descubrir los pirineos, con paisajes inolvidables. La última semana tuve que acelerar y el más conocido por mi norte me iba anunciando que mi retiro espiritual finalizaba y que había servido para reencontrarme a mí mismo, algo que de verdad necesitaba.

El coche en ningún momento me dio ningún fallo y 30 días después lo entregué con su depósito lleno y sin un rasguño.

Viajar es de las mejores cosas que hay en la vida, una experiencia que hace que incluso aunque empieces a peinar canas, los días pasen más lentos, porque todo puede ser una sorpresa y yo así lo viví.

Las escapadas son buenas para la mente y especialmente para el espíritu

Os animo a todos los que estéis pasando por momentos complicados a realizar una escapadita de este tipo. Podéis cambiar coche, por moto, bicicleta o incluso correr como hacía el bueno de Forrest Gump, todo está admitido, pero si ves que la mochila diaria te pesa demasiado y puedes permitírtelo, no lo dudes, una escapadita viene bien.

No hay mal que no curen unos buenos kilómetros y música de la que más te guste. A veces necesitamos evasiones y si la necesitas, anímate y toma esas fuerzas que necesitas.

Lo cierto es que el viaje me salió bastante más barato de lo que pensaba, pues los rockeros me alojaron 3 días en Benidorm. Conocer gente nueva, compartir buenos ratos con viejos amigos, ¿existe algo mejor?

Pues ya sabes, la escapada que necesitas está esperándote y no debes faltar a la cita.