Qué ver en Alicante

La semana pasada estuve unos días en Alicante, en un chalé adosado que tiene allí mi tía. Había quedado con los profesionales de Plan-it para solucionar unos problemas de humedades que tenía en la casa y ella no podía acudir, así que me mandó a mí. Acabaron tan pronto y lo hicieron todo tan bien, que me dio tiempo a mí de hacer turismo por esta región del Mediterráneo que me sorprendió gratamente, no solamente por su clima suave y sus gastronomía, sino también por su tranquilidad y por la cantidad de lugares que podemos visitar para disfrutar de unos días o incluso, como yo, plantearnos si deberíamos tener nuestro propio apartamento allí.

Bueno, lo primero es comentaros que Alicante es una ciudad muy bien comunicada para llegar fácilmente. Es posible ir tanto en coche, siempre por autovías o autopistas, en tren, en autobús e incluso cuenta con su propio aeropuerto a donde vuela la famosa por económica Ryanair, lo que anima a muchos habitantes de otros lugares de España con aeropuerto a fijar aquí su segunda residencia, ya que llegan en apenas una hora y con buenos precios.

Y una vez qué llegamos, ¿qué es lo que podemos ver?

  • El Castillo de Santa Bárbara fue una de mis grandes sorpresas cuando llegué a Alicante, ya que no esperaba encontrarme una edificación así de este tipo en un lugar con tanta fama de veraneo. Este castillo se encuentra en la cumbre del monte Benacantil, a 166 metros de altitud. Y en él tenemos una de las más grandes fortalezas medievales de España desde la que se divisa a la perfección toda la bahía de Alicante. Aquí hay tres partes bien diferenciadas: la parte alta conocida como La Torreta, es donde se encuentra la Torre del Homenaje y se hallan los restos más antiguos de la fortaleza, que datan en su mayoría del siglo XIV; el recinto intermedio, cuyas dependencias más importantes, que se levantaron en el siglo XVI, son el Salón Felipe II, e Cuerpo de Guardia, el Patio de Armas, y el Baluarte de la Reina; y l recinto inferior, que data del siglo XVIII y en el que se ubica el denominado Revellín del Bon Repós.
  • Y frente a la costa de Alicante, nos encontramos con Tabarca, que es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Es en realidad un pequeño archipiélago, compuesto, aparte de por Tabarca, por los islotes La Cantera, La Galera y la Nao. Posee una longitud aproximada de 1.800 metros y una anchura máxima de unos 400 metros. La visita típica suele ser de un día de duración y existen múltiples salidas, con mayor o menor regularidad en función de la temporada, desde el puerto de Alicante en un cómodo paseo marítimo de aproximadamente una hora de duración. También se puede acceder desde Santa Pola o Benidorm. Una vez en la isla, es posible disfrutar de calas y playas de aguas transparentes y de un pintoresco puerto marinero, con una excelente oferta de restauración, con la posibilidad de degustar el tradicional caldero, el plato típico de la isla. Además, el visitante puede alojarse en la propia isla debido a la apertura de establecimientos de alojamiento en los últimos años. Pero Tabarca también es historia. Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. Y en el siglo XVIII, Carlos III ordenó fortificarla y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.
  • Y, cómo no, si vamos a Alicante no pueden faltar las playas en nuestro itinerario, uno de sus principales atractivos turísticos. Año tras año reciben el reconocimiento de la Unión Europea con Banderas Azules que les confieren un merecido prestigio internacional, considerándose entre las mejores playas del litoral mediterráneo. Por citar algunas de ellas yo recomendaría al menos pasar un ratillo en la playa de San Juan, en las calas del Cabo de la Huerta, en la playa de la Almadraba, en la playa La Albufereta, en la del Postiguet, en la de Saladares-Urbanova, en las ya mencionadas de la isla de Tabarca, y, si vamos con perros, incluso podemos acudir a una adaptada desde este año, la playa Aguamarga.