El placer de lo rural

A nosotros nos encanta ir a pueblos perdidos o que estén en zonas no muy masificadas.  Al final optamos por comprarnos una casita en un pueblo soriano con mucho encanto como Medinaceli. Es un placer vivir con tanta tranquilidad, cuando venimos aquí nos gusta olvidarnos de todo, incluso intento evitar conectarme a Internet lo máximo posible.

A pesar de que en el pueblo hay farmacias, preferimos comprar nuestros productos por Internet. Resulta que la farmacia es de una vecina nuestra y tampoco nos hacía demasiada gracia tener que recurrir en demasía a su establecimiento.

Un catálogo amplio

Buscando tiendas online dimos con comercialapra.com, que tienen un amplio catálogo de productos y donde tenemos la seguridad de que uno puede encontrar el producto de higiene, preservativos, etc. Es tan fácil como comprar y te lo envían a casa.

Con esto nos evitamos más líos y encima te ahorras un buen dinero que siempre viene bien. De momento las 3 veces que hemos recurrido a ellos siempre nos han atendido magníficamente y el producto ha llegado como es debido.

Como recomendación os diría que lo mejor es mirar, puesto que nosotros tuvimos suerte, pero tengo un compañero de trabajo que estando una vez en un pueblecito de Almería compró unos medicamentos online y le fue todo con bastante retraso. Lo mejor es informarse de las opiniones de los clientes, que al final te dan una idea más aproximada de lo que quieren.

Por lo demás, pasar tantas temporadas en Soria es lo mejor que hemos podido hacer. Comida superior, especialmente el pan que luego cuando vuelves a Madrid echas tanto de menos y una carne deliciosa. Tenemos un pequeño huertecito donde cultivamos nuestras cosillas, más por la ilusión de verlas crecer que otra cosa.

Luego de Medinaceli puedes hacerte excursiones a Soria, la zona de Ribera del Duero y otras zonas donde la naturaleza se hace protagonista. De verdad que es una delicia, no quiere decir que cuando llegue el verano no hagamos una semanita en la playa, pero realmente donde desconectamos por completo es aquí, que de verdad es un sitio del que cada vez me da más pereza marcharme para volver a la capital.

Lo más seguro es que cuando me jubile nos vengamos aquí a vivir y así estar bien tranquilos. Eso sí, en invierno nos iremos a nuestro apartamento en Torrevieja, que la temperatura es más suave y se vive bastante mejor que en el duro invierno soriano.

Algunos vecinos de toda la vida me dicen que no es para tanto el frío, pero como les digo yo, eso es porque están acostumbrados, para unos “gatos” de Madrid como somos, este frío soriano no es tan fácil de llevar y cuando hay nevadas ni te cuento, por lo que mejor intentar evitar esas fechas.

En fin, que soy un amante de lo rural, pero también me gusta variar de vez en cuando y un poquito de mar tampoco viene mal. Lo mismo digo de la civilización, puesto que mi mujer, yo no tanto, necesita darse una vuelta por las tiendas. Al final no dejamos de ser gente ciudad claro está.