De piscinas y lujos

Como es lógico pensar, dejando a un lado a los excéntricos millonarios, las mejores piscinas del mundo se encuentran construidas dentro de complejos turísticos y hoteleros para el disfrute de sus huéspedes. De un tiempo a esta parte ha ido creciendo el número de turistas que, frente a un viaje cultural o rural, optan por un viaje pensado por y para el descanso, donde lo importante no es lo que vean o visiten, sino los lujos que se den.

Eso no significa que el turismo rural haya muerto, y mucho menos el cultural, basta con ver cómo están las calles de ciudades como Roma, Paris o Atenas para saber que sigue bien vivo, pero a medida que los empresarios hoteleros se dieron cuenta de que cada vez era mayor el número de turistas que optaban por viajes de lujo y descanso en la Riviera Maya, Costa Rica o Cancún  aumentaban también la construcción de grandes resorts donde los huéspedes apenas salen del complejo y, en ello, tienen mucha culpa las impresionantes piscinas que albergan sus instalaciones.

Las mejores piscinas del mundo

¿Dónde creéis que podríais encontrar la piscina con las mejores vistas a una gran ciudad? Tal vez Nueva York? ¿Berlín? ¿Tokio? Nada de eso, la piscina infinita se encuentra en Singapur, en el Hotel Marina Bay Sands ubicado en el último piso de un rascacielos y cuya piscina sobresale varios metros del borde de la fachada. Impresionante es poco.

En Brasil, en el hotel Fasano de Río de Janeiro, podemos encontrar también una piscina increíble cuyo borde infinito te ayuda a pensar que te encuentras dentro del mar pues sus vistas se mezclan con el azul de las aguas de la playa de Copacabana.

Ahora bien, si lo que queremos es diversión, la piscina que no te puedes perder es la del Har Rock de Las Vegas. Inmensa, con capacidad para miles de turistas y repleta de palmeras cual playa tailandesa. Ahora bien, si no te gustan las aglomeraciones te aconsejo que optes por cualquier otra piscina antes que esta o te agobiarás demasiado.

La mayoría de estas piscinas, ideadas para hoteles, cuentan con un común denominador, están pensadas para atraer clientela antes que para conseguir los típicos objetivos por los que un bañista particular instalaría una piscina en su vivienda y, por ello, prima la estética por encima de la eficiencia. Así pues, mientras que en una piscina particular el experto busca el lugar idóneo donde instalarla partiendo de la base de que, por ejemplo, el propietario querrá nadar en ella y jugar con sus hijos o nietos, en las piscinas hoteleras no se tienen en cuenta estas cosas y por eso vemos piscinas de líneas curvas que no permiten nadar en línea recta o zonas con bordes demasiado estrechos que imposibilitan jugar con niños en la piscina sin riesgo. Ejemplo de ello es la piscina del Hanging Gardens, en Indonesia, cuyas magníficas vistas de la selva envidiaría cualquiera pero en cuyo interior es prácticamente imposible nadar.

Algunos de los mejores formatos para practicar la natación son la “Haití”, la “Trinidad” y la “Cíes”, todas de líneas rectas y que podéis encontrar en Piscinas DTP y en miles de viviendas españolas pero que pocas veces veréis en resorts de lujo.

Ahora bien, si lo que buscáis es inmensidad tenéis que ir a Chile, al hotel San Alfonso del Mar, donde se encuentra la piscina más grande del mundo, justo al lado del mar, con aguas cristalinas y desde cuyo interior es difícil observar su final.

En las Islas Fiji, que no podían faltar en este listado, se encuentra una de mis favoritas, la del Laucala Island Resort. Una piscina de cristal fabricada dentro de una laguna con vistas maravillosas.

Sea como sea, pocos son los privilegiados que pueden disfrutarlas por varios motivos: la estancia en esos hoteles cuesta un ojo de la cara y, lógicamente, no podemos instalar nada similar en nuestra “casita de campo”. Ahora bien, si puedes permitírtelo no lo dudes ni un momento pues estos hoteles te harán creer que vives en otro planeta.